miércoles, 20 de junio de 2012

IN SOLIDARIDAD


Todo esto me recuerda a cuando trabajaba en Ibarra, en cierta ocasión le ofrecieron a Pepito ir a desmontar una maquina a otra empresa... Le ofrecieron el sueldo normal y gastos pagados... Pepito acepto sin rechistar. Unos meses más tarde ofrecieron algo parecido pero algo más lejos y Pepito no acepto, pues no le vino bien en esa ocasión además de extraoficialmente le había sabido a poco lo pactado. Ofreciéndoselo a Joselín, que acepto pero con su pequeña negociación en la cual Joselín consiguió el sueldo integro, gastos pagados y 4 horas extras diarias a 2000 pesetas mientras durara la situación. Pepito el primero y algunos compañeros mas criticaban y renegaban a Joselín por haber conseguido ese éxito para su bolsillo sin perjudicar a nadie. Una de estas mañanas, en las llamadas de los oyentes del maestro Del Olmo (gran baremo de medir actitudes y sentimientos de los ciudadanos) Un participante me hizo recordar lo ampliamente envidiosos y mezquinos que podemos ser con los que con luchas o negociaciones han conseguido ciertos privilegios. Me refiero a como canalizamos nuestra rabia y nuestro rencor por la situación, con los que dando la cara, han conseguido algo de privilegio en su vida. La lucha de los "privilegios" de los mineros fue el centro de la "ira" de este señor... Representante de profesión, que exputaba rayos y centellas entre frases de una presupuesta envidia - Esta gente, que a las 2 de la tarde entran en la tasca a tomar su vermut... con sus Audis en la plaza del pueblo para que se les vea bien su nivel de vida... ellos y los vagos de sus hijos, casi todos con carreras, abandonadas a la mitad para meterse en la mina unos años y que les prejubilen con un pastón... Porque esa es otra, se pre jubilan a los 42 años con 2000 € que no los cobraré yo en la vida. Quizá este señor piense que como todo buen minero de antaño, los mineros deberían de morir en un derrumbamiento en la mina ó con los pulmones quemados y secos como murió mi Abuelo Juan Pedro de las minas del "cobre" de Plomo en Linares (Jaén). Que su salario sea como el que teníamos hace 50 años que les daba para mal vivir si no se tiraban 18 horas dentro esa forma de morir poco a poco.... y como no se jubilan al "dar su vida por la mina" no cobrarían jubilación con el consiguiente ahorro para el estado. Otro caso es sobre una de esas Fotos que pululan por la "Redes sociales" dentro del tema de los presos y las carceles que rezaba algo así: - "Que me lleven a una cárcel... Tendré techo, Comida, Gimnasio y piscina gratis, Luego a demás tendré "paro" cuando salga. Está claro que nuestras cárceles son un paraíso al lado de las cárceles de otros países tan dispares como Turquía (el expreso de media noche) a EEUU (Cadena perpetua) poniendo dos ejemplos cinematográficos. Y dejando aparte lo que pueda pensar del sistema penitenciario Español y de su forma de no "reinsertar" en la sociedad y de los fallos de nuestra justicia y de las sentencias demasiado leves en algunos casos. Realmente no creo que sin ser imputado en ningún delito sea un "paraíso" vivir entre Asesinos, violadores, narcotraficantes, ladrones y esquizofrénicos....(Celda 211) Muy bien parado no creo que estuviéramos además de la privación de la libertar de ir donde se quiera (y se pueda) y de no ver a tus seres queridos. Aun así probar con algunos pisos de protección oficial de ciertas barriadas a ver si os gusta el panorama. En definitiva: Que demonizar a alguien o algo por haber conseguido “logros”, por meritos de trabajo y una buena virtud de negociación, que nosotros tenemos venia de conseguir (como hizo Joselín) es de enfermos ó envidiosos. Que demonizar a sectores que por el mero hecho de tener "privilegios" que antaño les costaban la vida y la salud es de no tener el alma limpia y de poca humanidad. Que demonizar instituciones, es escupir al cielo, pues aunque sean mejorables están por algo y para cumplir un cometido en esta sociedad. Que deberíamos de poner el punto de mira a quienes tienen las verdaderas culpas de lo que estamos pasando y no de los que esos mismos culpables nos apuntan que odiemos o despreciemos.