miércoles, 25 de junio de 2014

BROTES EN LA MIERDA


BROTES ENTRE LA MIERDA Ya he comentado mil veces las mierdas que nos estamos comiendo en esta época de recesión, no solo económica, si no también recesión de valores y de dignidad, no solo el dinero y las condiciones de vida o laborales, si no también enfermedades que se nos acentúan, ya sean en nuestros frágiles cuerpos o en nuestras increíblemente solidas mentes. No lo voy a volver a repetir, ya por doloroso si no por pesadez, que soy muy pesado. Hace unos días comentando con mi amigo el Nichi, comentábamos sobre algunos de nuestros vecinos, el presidente y a la par mantenimiento del portal, la rubia guapa y simpática, las que curra con su novia y varios de ambos portales vecinos… a esto que me acordé al verla pasar de una vecina, y la tomé como ejemplo de cómo te golpea la vida a veces, sin compasión y sin razón alguna… Desde varios años antes de crisis, esta mujer, fue abandonada por su marido y sacando adelante a su hijo sola, con un montón de deudas que ella asumió (un caso como otros). Pues sí, hasta que se entera que tiene la enfermedad terrible que la ha ido erosionando año tras año, haciendo meya en ella, por dentro y en su ya cansado físico… Pese a eso nunca le faltaba una sonrisa en la cara o un saludo para cualquier vecino que se la cruzara. Así, ha estado años, sacando su vida a delante por su hijo. Entre esa vida, que no se que Dios puede permitir si existiera y esa enfermedad que por desgracia es más productiva económicamente para las farmacéuticas mantener enfermas a las personas que sanarlas, Nuestra vecina se nos ha ido para siempre, espero que a un lugar que sea feliz y pueda venir a guardar a su hijo siempre que quiera, pues era lo que mas quería. Sin embargo hoy vuelve a ocurrir un mísero guiño que me da algo de esperanza. Y me doy la venia de escribir la conversación con, a mi entender alguien que me ha dado esperanza Haciendo ronda en la tienda, un cliente ha cogido el vino más caro, me ha llamado la atención, en su mochila llevaba un ramo de unas flores pequeñitas pero vistosas, y al acercarme me ha preguntado… - ¿Donde está el champán?, que no lo veo. - Pues aquí lo tiene usted (mientras le señalaba el están) - Bueno champán o cava, por eso de ser del país (mientras me hacia muecas) - Lo bueno, no hay que despreciarlo, sea de donde sea. ( le comente y parece que le caí simpático) - Pues tiene usted razón, que por un día eso voy a hacer, ¿Cuál me recomienda? (señalándome los tres más caros) - Pues verá usted, mis celebraciones van de Freixenet para abajo, asique no sabría decirle (riéndonos a la par), si fuera vino si le asesoraría mejor, aun así veo que el que cogió (Imperial) no es malo en calidad precio. El señor no ha podido más al ver la afinidad de la conversación, y me ha explosionado en su alegría la razón de tan especial de la noche… a la que cogía uno de los más caros en cuanto a espumosos se refiere. - Esquer nueve años de casado, no se cumplen todos los días y mi mujer lo merece. Ahí he comprendido la felicidad de su mirada, la alegría de su paso y lo abierto de su conversación. - Pase buena noche señor y siga igual de enamorado y feliz Me he permitido decirle, cuando él se ha despedido afablemente de un servidor en gesto de agradecimiento. La vida es una barca, dijo calderón de la mierda…. Y solo tienes que pararte a ver las penas que individualmente pasamos día a día. Pero también tiene momentos y destellos de felicidad como el de este señor, o como las decenas de personas que hoy han ido a despedir a mi vecina, también me dice que aún queda humanidad suficiente como para rendir respeto a una luchadora. Descansa en paz vecina