lunes, 23 de marzo de 2015

VOLVER A CAER CON LA MISMA PIEDRA


Idealizar, Ese juego de tu mente, que te hará tanto daño, como tú mismo quieras hacerte. Pensar que alguien es salvador de tus males o la persona que crees amar o la persona que crees que te amara como tú deseas… Es bastante absurdo, sin tener en cuenta la realidad de esa persona o su forma verdadera de ser, solo lo que tu distorsionada forma de mirarle tiene en ese momento. No es un engaño de la misma (aunque puede ayudar ciertas formas) es un engaño de tu mente en mezcla con tus deseos. La mejor forma de ejemplarizarlo es con los lideres políticos de las últimas legislaturas, que sin ser carismáticos les veíamos como salida del mal que arreciaba, Solo recordar el “No, nos falles” de Zapatero, el cual al final si “nos folló” o la” barita mágica” de Rajoy, que se tornó en pobreza y precariedad para la clase media… Todos veíamos la fragilidad del discurso de Zapatero y la necedad de el de Rajoy, pero ninguno (o al menos la mayoría) no lo quisieron ver, y se acercaron a sus “cantos de sirena”, si ya sé que es difícil gobernar para mantener contentos a todos, pero nuestras ganas de salir, no nos hizo ver que se gobernaría para unas pocas “elites” y amigos de ellos, llevándonos a la muerte personal , como los marineros que creyeron ver mujeres en el agua cantando, por su necesidad por abstinencia sexual. En cuanto a los nuevos ídolos, “Gokú” no quiera que sean como bien caricaturiza el maestro Allen en su film “Bananas” y repetido incesantemente en países de Sudamérica desde hace dos siglos en los que se idealizan revoluciones para subir y derrocar continuamente a tiranos dictatoriales, con absurdas leyes de legislación, o como en el caso extremos de Ida Amín, que en ese mismo “cliché” le subieron sin ver que era un sádico esquizofrénico que mato a medio país. Bueno que me lio con la mierda esta de politiqueos. El caso es que “idealizar” es la forma más simple y repetida de prejuzgación positiva que tenemos. Vemos una guapa moza vestida de princesa, creéis tratarla como a princesa, la veis frágil por defecto, y que necesita minis por inercia y necesita apoyo constante, sin ni si quiera ver si lo es realmente, si es fuerte, (incluso más que tu) si quiere que la ayudes, si es princesa realmente, si quiere estar sola o si su corazón está ocupado por algún Shreck yonky que adorar. Vemos a un apuesto zagal vestido de príncipe, Creéis que tiene buenas formas de tratar a las damas, sin siquiera ver si quiere tratar a nadie, si quiere reina Sofía que le corte sus juergas nocturnas, si tiene reino para llevarte o si eres su preferencia pasiva como el Grey. Anda que no es dado ver distorsionado a alguien que cuando te acercas se le quita el “sexapil” por llevar puesto un pantalón de pijama lleno de bolas que se le sale un huevo por los rotos y una camisa de propaganda del Pryca. Solo porque creemos en las apariencias y necesitamos una puerta de escape de nuestro mal, vemos salvadores en personas, o cosas o ideologías con mil vestidos distintos a los ya comentados en los ejemplos anteriores, sin pensar si les haremos daño o nos lo harán a nosotros… Imaginad a Pablo Cohello, que después de tanto dar por culo con tantas frases, es un capullo engreído e insoportable de vivir con él. Hasta yo no hay quien me entienda los “días Ángel” que muerdo más que hablo, todos los tenemos y es esa autocritica que quiero resaltar…. ¿Seriamos capaces de ser lo que alguien nos ha idealizado? ¿Seriamos capaces de amar a alguien como desea que la amemos? ¿Seria un desgaste demasiado emocional por no hacer daño? ¿Seria difícil que no nos vieran como lo que no somos? Seria, te veo al leer esto muchacha jejeje