viernes, 12 de septiembre de 2014

¿QUE SOMOS CUANDO PODEMOS?


Hace unos meses escribía sobre esa forma que tienen muchas personas con complejo de inferioridad, de camuflarlo con petulancia y soberbia, haciendo que los demás a su alrededor se sientan más pequeños o minimizando la forma de llamarles… los hirientes “Campeón”, “chiquitín”, ”Jefe”,”chavalote”, “Bonita” y un largo etcétera de coletilla que acompañan un OYE, despótico y autoritario, al referirnos a alguien que trabaja en hostelería y servicios. La verdad es que da pena oírles además de rabia, yo por lo general utilizo el sarcasmo más cortante para cortar esa estúpida actitud. Hoy y ya no por lo que me he encontrado en estos años de crisis, si no por estar en cuatro tiendas trabajando, me muestra más como puede llegar a ser el ser humano cuando les das un poco de poder… sí, estoy hablando de cualquiera de nosotros y que la mayoría apunta maneras desde siempre y que hacer tristemente “Real” el dicho de “Dale poder a una persona y sabrás como verdaderamente es”. Por lo general suele convertirse en un monstruo de crueldad infinita que se “corre” interiormente cada vez que da una orden por darla. Directoras de personal con demandas de acoso laboral, encargadas de tienda que no escuchan demandas de sus compañeras y cajeras centrales que se convierten poco a poco los propios enemigos de sus compañeros pues están en el límite de dar órdenes y les empieza a gustar. Que alguien que hace dos días, salía a fumar más que tu o se escaqueaba de los camiones para descargarlos, vienen ahora a exigirles, a los que siempre les sacaron las castañas del fuego, que lo hagan mas rápido y mas enérgico, a exigirles que no paren ni a respirar y haciendo se ver como personas superiores a lo que ellos eran hace pocas fechas. Que una cuarta en el escalafón de mando, que no es no de tu empresa y que no tiene que decirte nada, empieza a repasar tu trabajo, viniendo tras de ti a ver si has cerrado una puerta, o hacer como que se pone a seguir a alguien porque tu le marcas más lejos… es meterse en lo que ella no tiene incumbencia, ya que sus dos primeros jefes me han felicitado por mi trabajo. En otro servicio, y quitando a las “renegada de la vida” que manda allí, por parte de la segunda en mando, además de alegrarse de verme, me rogó que si pudiera me quedara en la tienda, por mi buen hacer, cuando por otro lado una cajera central en pruebas y asesorada por la “renegada” ya citada, viene tras de mí a darme mando de cosas que no puedo hacer. Y resulta que en donde más me dejan libre albedrio y menos se meten conmigo es donde más actuaciones acertadas he tenido. Porque me pongo de ejemplo, para los despóticos ejercicios de poder… pues si yo que no soy ni de la empresa, algunos me ningunean tanto y se dan venia de querer tirar por el suelo mi trabajo…. Imaginad que no hacen, dicen u obran con los que han sido sus compañeros. También quiero resaltar que las hay de las que simplemente se ocupan de su trabajo y en hacerlo bien y en dar a respetar la responsabilidad que le han dado en rango… esas son las que merecen la pena tener en el lugar donde trabajas. Y sobre todo a los que se quieren seguir siendo compañero más que “mando” y nosotros mismos nos encargamos de machacar y recordarle que “se le ha subido el poder a la cabeza” hasta que hastiamos sus ganas de subir en la empresa o de tratarnos como a iguales. Por desgracia también hay y nos dedicamos a destruir sus subidas salariales, eso sí, a los que ya he hablado de ellos, a los déspotas, a los hijos de puta que nos joden de verdad, no tenemos cojones a decirles las verdades del barquero a la cara. La que se fumaba el cigarro contigo y se iba al servicio media hora después para que acabaras su trabajo, no tenemos cojones de decirle que es una puta zorra que ha subido por chupapollas y no por trabajadora…. A esos los dejamos en paz y solo cascamos a sus espaldas.