domingo, 14 de junio de 2015

PERSPECTIVA (LOS SANTOS INOCENTES)


Cuando una película te instruye y te hace sentir tantas cosas, es cuando se graba en tu retina para siempre, poniéndolas y comentando infinidad de escenas es cuanto tienes oportunidad de meter su equiparación al día a día…. Esos filmes, no te cansas de visionarlos y a cada pase, le puedes encontrar un matiz nuevo a alguna escena, adsorbiendo su jugo y aunque el pasar de los años te haga verlas de distintas posiciones. Las primeras visionadas, apenas alcanzaba la edad de mi hijo en la actualidad (14 años) cuando ya era sensible a la historia contada en él, marcándome en ideales. El ver penurias de desfavorecidos y la vileza de los agraciados por dominar tierras y de las que no solo eran dueños de ellas, sino también de los que en ellas habitaban… Alcanzando solo a ver los abusos y despropósitos que se creían dueños de todo y las agónicas vidas de sus sirvientes. A mas veces la repasaba y ya con los comentarios de mis padres sobre ella y la época que trata a la par de lo que me instruía por curiosidad sobre dicha época y su forma de vida (aunque yo he sido de pocos estudios) . Me hicieron ver que era una España real, un país pseudo Feudal , con una brecha social que solo separaba a dos clases de personas y era imposible que se mezclaran y convivieran sin su desigual orden. Basada en los poderes facticos de cada pueblo y que por desgracia llego a los años setenta, aunque el dataje de la historia de la película reza antes de la atroz guerra entre hermanos que vivimos en el país. Ya en mi adolescencia y mi manera de ver ciertas cosas era algo radical, me hacían nacer una animadversión a esa clase social que infundía dolor por capricho y sufrimiento por inercia heredada a los que creían su propiedad, cual animales. Ultimas conclusiones antes de mis reafirmaciones, pues el pasar del tiempo, también me ha ido enseñando la llamada “mentalidad del oprimido”, del que nada hace por cambiar si posición, ya sea por miedo, amedrentamiento, o por negativo arraigo a su “modus vivendi” y a lo poco que tenían. El caso es que llegaba a enfadarme, con esta gente que tenia esa pasividad ante tanto maltrato y que solo Azarías en su “Imbecilidad” llega a romper cuando le tocan lo que más quiere. O cuando el hijo elije lo mas revolucionario en toda época, que era el salir de ese “micro-sistema” instaurado para irse a estudiar o hacer carrera militar como salidas en esa época. No te llegas a responder, como no se revelaban contra tanta insensibilidad y despotismo, contra tanto dolor y tanta injusticia … No llegaba a comprenderlo, pero si a entenderlos , según cavilaba sobre las formas que tienen los sistemas para domarte y doblegarte. Ha tenido que venir una crisis atroz, y que en una democracia se le haya dado el poder absoluto a los nietos de estos “señoritos” de la real novela narra. En la que poco a poco han vendido el país y su potencial, para darnos cuenta que han querido instaurar ese sistema de vida, por otros medios, pero el sistema de servidumbre por miedo y endeudamiento. Que nos han querido ir sometiendo y a la mayoría en beneficio de algunas familias que monopolizan todo. A la par que ha habido gente que se ha creído “señorito” sin pasar de “muerto de hambre inflado a sopa” (me gusta este adjetivo, me hizo gracia la primera vez que lo oí) que ha perdido u olvidado su arraigo, disfrazando de premio a su trabajo, la frustración y el nepotismo que infringen a los que ellos creen inferiores, descuidando que ellos pueden perder todo lo conseguido, por no ser de esas estirpes de poder y herencia que nos describen en la película. Haciendo vomitivo el el sentimiento que acrecienta el defender y acentuar con impúdicos argumentos la defensa de esas estirpes mencionadas de “señoritos” y sus directrices de legislación. O los que defienden ,también, esas mismas líneas de poder, pero sin un “duro” en sus cuentas, simples “muertos de hambre” sin sopa ni nada, pero que les han convencido que pueden perder lo poco que tienen o lo que ellos creen libertad, confundiendo ideología con servilismo al poderoso. (joder lo que me he desviado del tema, le he puesto mucha pasión, jejejeI) En definitiva, que asemejo la época de la película y la actual, teniendo en cuenta las diferencias de modo, pues aunque ahora puede haber castración de revueltas o protestas, en el filme era una época en la que si te salías un poco del tiesto, te arrebataban hasta la vida, solo por aleccionar a tus circundantes y mantener el “status quo” de miedo y esclavitud y que ese acto de Azarías, debería hacernos pensar en muchas cosas. Sobre la película, como cinéfilo, que es grandísima en cada escena, por su explicita realidad, por sus interpretaciones magistrales y que sin ser de acción, es fluida y fresca, pese al tema oscuro que trata…. Recomendable si alguien no la ha visto. Y que ya somos mayorcitos para actuar como antaño, para romper esas barreras de “Señoritos y sirvientes amaestrados” por miedo a perder las pocas raíces que nos quedan. Mucho ha cambiado mi vida pero poco las formas de ver cada personaje