lunes, 17 de julio de 2017

ESTOY SSSHORANDO EN UN BAR (Que dirián Maná)


Los bares, esos lugares que mas o menos mantienen vivos nuestros barrios de la periferia. Los únicos locales comerciales que mas o menos siguen abiertos , además de los chinos y alguno de otros gremios, que aguantan abiertos estoicamente, a el neoliberalismo institucionalizado de las marcas franquiciadas y centros comerciales varios para no convertirse en un cerrado centro de recuerdos o una transformada vivienda a pie de calle. Hablaré de ellos, aunque creo que ya hable de como eran los símbolos y las acciones de algunos hosteleros a punto de cerrar o que sus "ganas" de sacar su establecimiento a flote eran tan decididas como sus ganas de vivir. Hace pocos meses, comencé a ensayar con Celticröm, en un local, de los ya citados, reconvertido a local de ensayo, para nuestro beneficio afortunado y comienzas a hacer radiografía de los sitios donde se puede uno tomar unas cervezas después del repetido "que hacer" musical o tomar un café antes del susodicho trabajo... y es desolador el resultado. Comenzamos por el mas cercano, a escasos tres metros de la puerta del local. Muy familiar y recien abierto, tan familiar que se tiene allí al abuelo todo el dia, los niños haciendo deberes entre tus botellines y esquivando bicicletas para ir al baño, no seria del todo mala la situación pero el tener que reiterar la petición de un aperitivo digno en cada ronda, o que solo te ofrezcan patatas chips rancias y machacadas, no ayuda a repetir demasiado en el retorno al lugar. El siguiente mas cercano, esta a cincuenta metros, no he pasado ni me dan ganas en absoluto, siempre morado al rededor , en puerta o dentro de una panda de jóvenes rebeldes que, seguramente hacen punto de encuentro al ser el regente uno de sus amigos, el tema esta, en que no me inspira confianza ni seguridad un sitio así, cual taberna con camarera rumana jamona, pero que en la puerta ocupada por su novio y tres amigos de este en chándal y mal aseados. Ya que comento la inseguridad o peligrosidad de este, otra mañana (10:00 A.M.) en que nada había abierto para tomar un café y después de buscar en calles aledañas encontramos uno en donde nos "chutamos" la cafeína que necesitábamos , y elijo ese verbo puesto que el pequeño bar, casi lleno de gente, en los que todos portaban a esa hora copas de DYC, hiervas y de ahí para arriba, todos ellos jóvenes, con cara de trasnochados ( incluidos camareros) y como muy normal que ademas de el consumo de alcohol, hubiera otros consumos adoptados de la noche anterior. Otra mañana, nos acercamos a otro que parecía, mas serio, pillamos al dueño barriendo la puerta, las suciedades del día anterior la terraza, no da buena espina el que dejen ese menester para el dia siguiente, pero lo que nos impactó, fue la cara de "que coño quieren estos pesados" del portador de la escoba, que dejó a desgana y que nos negó todo tipo de desayuno comestible, pués ni una puñetera magdalena dura tenia que ofrecer, nos sirvio un café, muy clarito ( mas agua que leche) con cuchara y vasos que" sanidad" vomitaría al verlos y con tantos posos, como para adivinar el futuro de toda la barriada. El que mas vamos es un restaurante, con tercios fresquitos, pero que según el camarero, también tienes que sugerir que el aperitivo es un obsequio muy valorado si se quiere seguir bebiendo,ademas con algún que otro detalle, como quitarte la consumición sin haber acabado y pedido otra ronda o abandonado el establecimiento, y que sutilmente limpiaban la barra en propósito de cerrar, para que nos fuéramos, cosa extraña pues eran las 23:30 y tenían la terraza montada hasta la una por ser viernes. El caso es que es el reflejo de la mayoría de los establecimientos hosteleros familiares que hay por los pueblos y ciudades dormitorio de este Madrid, que nos enamora, que como siempre he dicho prefiero un "casa Pepe" a un "LiZARRAN" Pero que estos sitios con encanto, tienen que tener sus olores que los acompañan, pero no que sean a suciedad, su encanto por ser una familia quien los regenta, pero que no sea el salón extendido de su casa y que hay qe mimar al cliente que se deja el dinero allí y no causa problemas y esa es la desidia que carcome estos sitios, que por vejez o hartazgo, por inmadurez o por desidia, van dejando morir sus sustentos y a mi entender la alegría del país tan bonito y especial que tenemos y que asemejo a este pequeño baremo a eso, la desidia, esta haciendo que el país se carcoma, este sucio o lleno de gente indeseable y nuestros regentes unos por hartazgo y otros porque les dá lo suficiente, no cuidan el local con el respeto que se merece.