lunes, 14 de mayo de 2012

CUENTO BUDISTA 12

Estaba el maestro entre dubitativo y asombrado, pues el director de riesgos laborales del Tíbet les había puesto guantes y botas de puntera de acero... por si le pisaba un elefante o por si le daba una raíz la zancadilla. Cuando el hoy triste aprendiz, le interrumpió. Maestro los amigos me tienen algo preocupado, pues no sé su pensar desde que tuve aquel tropiezo que después de vagar por la vida y que al final me trajo aquí, a su sabia presencia. El maestro cogió el I-phone del aprendiz y llamo a tres amigos al azahar de los contactos de agenda, y sin decirle nada los citó en tres días distintos de la semana. La primera noche apareció Eteroudomo, persona que conoció nada más entrar en desgracia, por lo que le hizo recordar su pesar... después de una noche de juerga extrema de aliviar el alma con palabras y de algunas conversaciones intranscendentes, se despidieron efusivamente con un "ya nos veremos hermano". La segunda noche apareció Arístides, se retraso y después de unos saludos cordiales y unas frases de compromiso se apuro la cerveza y cordiales fueron también sus palabras de despedida, aunque tan cortas como su visita. La tercera noches apareció Nefresio, serio y algo distante pero con los ojos acuosos por la emoción de volver a ver a en que en tiempos compartió buenos momentos de la vida. Corta la noche se hizo. Después de meditar dos días sobre las visitas, el sabio llamo al pupilo, y preguntando le sobre la impresión que le dieron sus amigos le incisó primero a que le contara su relación antes de ingresar en el templo. Con la primera visita, me alegré pues fue el que paso más noches conmigo tras rota mi vida... la verdad es que hicimos gran amistad pero luego no volví a saber de él. Con la segunda visita, me ilusiono verla, era el que más ánimo daba pero cuando el tropiezo fue odbio, fue el primero en desaparecer de mi vida. Con la tercera visita, me emocionó tanto como me lleno de esperanza ( no Aguirre) pues era amigo de infancia , de fatigas y alegrías, que me acompañó en todo momento y que se interesó en toda ocasión... pero creo que no vio progresos en mi rectitud global y dejo de llamarme, sin saber el por qué perdimos contacto. El maestro, le instituyo la revelación: Eteroudomo, es "raza de noche" siente apego siempre que te vea de "galochero" y lo que menos hace es ayudarte, pues sus consejos no son lucidos. Arístides, no merece el tiempo que se pierda en pensarlo, pues es amigo de los de bonanza pero a la hora d la verdad saldrá de tu vida como entro "sin pena ni gloria" Nefresio, Es de los que no se deben de perder por arraigo y cariño, pero tu camino has seguido y si en el no te los encuentras es porque no han de estar hasta que no los has de necesitar, pues en tiempos peores allí estarán. De todos necesitas en algún momento, para desfogarte o para no sentir soledad… pero los caminos se hacen con severidad y con tu libre pensar. Los que quieran que marchen y los que ames se quedarán, pero tuyo es el caminar. El maestro se quedo pensativo y le insinuó que se acercara al joven... Y dándole tremenda patada en los huevos le dijo... - No Hay lección sin dolor en esta vida y a la par ya sé que uso darle a las botas de protección que me han hecho comprar