domingo, 12 de abril de 2015

SEASON FOR THE REASON ( temporadas...)


Ya he hablado alguna vez, de esos sentimientos de rencor que no dejan que nuestras almas se sosieguen… Que en esta época de crisis económica y por consiguiente la personal se ve altamente potenciada a límites que no creíamos, en una persona de bien. Arraigando en nuestros corazones “odios” y “Rencores” que nos hacen difícil el poder alcanzar un “Karma” que debemos tener cada persona en equilibrio. Hace unos días, vi la foto de una persona de mi pasado reciente, Estaba envejecido, quizá por lo difícil del día a día actual, Pensativo, quizá por aquellas personas que embauco en malos negocios y engaño sin remordimiento, Y con los ojos cansados, quizá por el sufrimiento que le ahoga por la “culpa” en su conciencia… Eso no quita que me apenara al ver su plante en ese talante… Pero es que esta ese tonto consuelo, de creer que cada uno recibirá su merecido en esta vida y que el tiempo lo pondrá en su lugar correspondiente al castigo por el daño que instauró a su paso…. Es tan tonto como pensar y alegrarse de que un “Dictador” que ha muerto en su cama calentito después de cuarenta años dando por culo y oprimiendo a su voluntad. La verdad es que seguramente no le pase nada, los que estén más en disposición de arriesgarse, puede que lleven su hipotético merecido antes pues se exponen mas, pero hayan disfrutado más de su vida en esa mala fe que les guía, y que seguro han sentido orgasmos por ver el daño que han hecho a sus semejantes, por ese sádico modo que tenemos innato los seres humanos cuando tenemos poder para ello. Pero es ese el “fin” del pensamiento del que espera que al tirano le vaya mal en la vida y reciba su “merecido” dentro de esa cobardía que tenemos los que no afrontamos la venganza cuando realmente la deseamos… Cuando alguien elige algo y hay tres posibilidades distintas con sus variables… Y estemos deseando que pase lo mas trágico, según sea el despecho que tengas en su contra, aunque sepas que sea un `porcentaje mínimo el que sea efectiva la tragedia en sí. La conclusión es, que nos alegramos que le pasen cosas malas a quien le hizo daño, aliviando nuestra conciencia con él “se lo merece, su culo crece”, diremos con orgullo. Pero??... ¿No somos realmente tan malas personas, tanto como nuestros tormentos, por desear mal al prójimo por hijo puta que sea?